Ante todo, es fundamental tener un cuerpo sano, con venas, músculos y nervios en buen estado. También existen factores psicológicos: la calidad de la relación influye en el placer sexual. Pero no es el único factor.
Ya que hemos mencionado la importancia de tener músculos sanos, cabe destacar que algunos desempeñan un papel crucial en las relaciones sexuales: los músculos del suelo pélvico. Esta zona funciona como una base sobre la que descansan los órganos abdominales, incluidos los sexuales. Si los músculos del suelo pélvico están débiles o poco utilizados, el rendimiento sexual puede verse afectado tanto en hombres como en mujeres.
Las razones son sencillas: un suelo pélvico débil puede provocar eyaculación precoz en los hombres, así como una disminución del placer durante las relaciones sexuales.
En las mujeres, un suelo pélvico débil, por ejemplo, después del parto, también puede provocar una disminución del placer y dificultad para alcanzar el orgasmo.
Para abordar este tipo de problemas, en la década de 1940, el Dr. Kegel, ginecólogo estadounidense, desarrolló una serie de ejercicios para fortalecer el suelo pélvico. Hoy en día, después del parto, los ginecólogos prescriben sesiones de rehabilitación del suelo pélvico con un fisioterapeuta. Estas sesiones ayudan a trabajar las fibras musculares que se han estirado durante el parto, recuperando su tono.
Existe otra razón para fortalecer el suelo pélvico: ayuda a prevenir la incontinencia urinaria. Pero el hecho de que hablemos de los beneficios de este tipo de fortalecimiento para las mujeres embarazadas y las mujeres mayores no significa que las jóvenes no tengan nada que ganar. No olvidemos que fortalecer el suelo pélvico es útil para la función sexual y, por lo tanto, para el placer.
Sarah ELCAIDI
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